Una foto de producto en percha vende menos que el mismo producto puesto. Para las marcas pequeñas, la persona es la parte cara. La prueba virtual cambia esa aritmética.
Qué cambia
Una prenda fotografiada una vez en maniquí puede mostrarse en varios modelos, en varias poses, la misma tarde. Los nuevos colores ya no necesitan sesión. Los lookbooks de temporada se convierten en un trabajo por lotes.
Qué no cambia
Sigues necesitando una buena foto de la prenda: en plano, bien iluminada, de frente. La prueba no puede inventar un estampado que no ve. Y sigues eligiendo los modelos, la historia y los estándares.
Confianza y procedencia
Cada imagen generada en el registro guarda su modelo de origen, la prenda y el trabajo. Si un cliente pregunta si una foto es real, puedes responder con precisión.
Empieza pequeño
Elige diez superventas, genera dos looks de cada uno y compara el clic con las fotos en percha. Los números deciden el resto.
